- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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5 de julio de 2016

Alma y su cuentito de guerrera.

Alma piensa en León. Piensa en él pero se pone triste. A la hora de dormir, le pide a su almohada que le de fuerzas y muchas sonrisas para que León no la vea así, llorosa como está mientras le habla al conjunto de plumas. Alma piensa en León y sabe que lo ama, pero siente que duele no poder obsequiarle un poquito más de luz. Alma es una estrella, una estrella que explotará y que destrozará a todos a su alrededor. León, sin embargo, siempre ruge con perseverancia y la cuida, con su hocico la pone de pie y la incita a seguir.

Alma quiere estar de pie, pero quiere ser ella la que consiga hacerlo. No quiere ser más una carga para su León. Quiere que se sienta orgulloso de cuán guerrera puede ser. Quiere ser una guerrera, o quizás eso es lo que siente necesitar. Alma y su cuentito de guerrera, esa fábula en la que se excusa para obligarse a ser fuerte y no enfrentar las verdades crueles. Alma ya dejó el escudo y la armadura guardados, prefiere ser herida y no continuar haciendo fuerza para sujetar todas sus armas. 

León, no te olvides nunca de que Alma vuela y se va, se pierde pero siempre regresa. León, nunca te abandonaría.

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