- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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5 de noviembre de 2015

Una canción distinta cada vez

Te sentas sobre la mesa como si fuera una silla más, como si fuera suelo, como si no te importara nada de tu entorno, solo lo que vas a hacer. Analizo la paciencia y la determinación con la que te moves, y te juro no comprendo cómo es que te consideras inseguro. Recuerdo que me dijiste que tu reciente determinación era a causa mía, pero yo no puedo adjudicarme tal responsabilidad.
Me miras. Creo que no sos consciente del poder de tu mirada. Moves los dedos, la música comienza, y te sigo en ese mar de impulsos en el que la vergüenza se fuga y quedamos nosotros, nuestros verdaderos nosotros, con las acciones que nos gustan y solemos limitar. Tu guitarra suena y sobre ella también se oye mi voz. Y no nos miramos, y no nos tocamos, pero pareciera que sí. Y luego nos miramos, y nos tocamos, y la sensación explota.

Tu música y tu arte se me adentran y soy capaz de sonreírle a cualquier tempestad. Cada vez que apareces dejas con tu estela el sabor a besos, un cosquilleo en la lengua, y una canción distinta cada vez.