- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

__________________________________________________

27 de julio de 2015

Cubito de hielo

El mundo afuera se descose,
mientras mi preocupación mayor
es si tomo una segunda sopa
o mejor no lo hago.
Te chocas así de golpe
con el egoísmo personal.
Que la Primavera en Arabia
no termina más,
mientras vos pensas
cuándo va a terminar esa serie que seguís.
El tipo que te cruzaste
en esa esquina de tu barrio
vestía andrajoso porque, sí,
como pensaste es un linyera.
A vos te molesta no pintar tu cuarto,
el tipo no tiene paredes.
Dudé diez minutos
acerca del asunto de la sopa,
ese mismo linyera
tomaría un pedazo de pan sin dudarlo.
Por supuesto que las prioridades
no son las mismas para todos.
Mañana por la mañana,
van a llamar a cientos
para darles un nuevo trabajo,
también mañana por la mañana
despedirán a cientos
que van a caer en la desgracia.

Y yo tengo miedo
de qué me voy a sacar mañana
- hoy - en el examen,
cuando hay gente prendiéndose fuego
en las calles musulmanas
porque el gobierno les roba todo.

Lo peor es que a pesar de la globalización y la tecnología, vivimos metidos en un cubito de hielo que no es hueco, que su interior es sólido y congelado, y vos formás parte de eso también.

23 de julio de 2015

Solucionarte

Que la sinceridad me juzgue si estoy equivocada, si ésto es tan sólo una ilusión. Que la realidad me golpee si tus besos son un sueño, que se me acuse de loca pero no puedo dejar de sonreír esta noche (y la causa sos vos). Que me quiten la vista, el olfato, el gusto, el oído, pero jamás el tacto, ese glorioso sentido que me encuentra con el calor de tu piel, que me obsequia esas cosquillas en el vientre y esa presión que logran tus labios contra los míos. Todo lo demás no importa mientras pueda explorar el mundo de tu corteza.
Perder la cordura bajo tus caricias, olvidarme de todo lo cruel que el mundo ha creado alguna vez. Sólo reírme de tus comentarios, de aquellos que no entendés ni vos mismo y de aquellos que decís con claros objetivos. Que el hecho de que nos cubra la noche o el día sea algo de segundo plano, que sólo importe tu cuello torcido y mi tendencia a saltar sobre él.
Vos lo dijiste, ésto es un problema, pero por extraño que suene es un problema con el que sí quiero lidiar, siempre y cuando venga acompañado de besos en paradas de colectivos y miradas sobre la mesa de algún restó de comida rápida. Si el problema viene con tu compañía, lo recibo con los brazos abiertos. Si el problema sos vos, me ofrezco a solucionarte.

Espero que te agrade mi solución: está llena de besos en la oreja y mordidas de espalda.
Y si el remedio es tan placentero que preferís que la enfermedad se quede, que así sea. No puedo oponerme a la idea de solucionarte.

20 de julio de 2015

Carta a un extraño.

Querido extraño:
Te escribo ahora porque recordé que existís y me dio curiosidad cómo sos. Sé que nunca lo sabré y eso despierta mi inspiración a la hora de escribirte. Posiblemente ni siquiera te gusten las cartas, o aún peor, quizás ni te guste leer. Más no importa. Espero generar suficiente intriga como para que leas hasta el final de este escrito.
Voy a contarte algo de mi, extraño. Ahora mismo estoy recostada sobre una manta, disfrutando de la belleza de un parque, un domingo por la tarde. En lo más hondo de mi inconsciente, estoy esperando que se presente alguien que se que no se va a presentar. Aún así, el día es hermoso y la calma que siento lo es aún más.
Me gustaría preguntarte tantas cosas, intrigante desconocido. ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué pensas cada mañana después de abrir los ojos? ¿Qué crees que mueve el mundo? ¿Cuánto tiempo pasa desde que notas que tenes ganas de orinar hasta que efectivamente te levantas y vas al baño? ¿Desayunas? ¿Te gusta viajar? ¿Cómo curarías un corazón roto? Disculpa si hago preguntas muy personales, soy así, desde siempre.
Voy a guardarme las preguntas que sé que jamás conoceré sus respuestas. Ahora, y por lo tanto, opto por contarte algo más de mi vida. Llevo tanto tiempo quieta, vagando entre letras, que se me durmieron los pies. Acaba de pasar un hombre vendiendo facturas y se me hizo agua la boca (¡No sabes la pinta que tenían!). El diario al lado mío está abierto en una noticia de Maradona que no llama mi atención para nada. No soy fanática de aquellos grandes que echan su carrera a la basura, quizás por eso Charly Garcia no me obsesiona - aunque su música es inmensa, eso sí -. Sé que todos somos humanos y cometemos errores, y eso está perfecto. Ahora, cuando Charly o Maradona aparecen merqueados en algún medio de comunicación no faltan quienes dicen que siguen siendo ídolos, grandes, genios. Pero si aparece algún pibe drogado o dado vuelta, ese es chorro o villero. No hay tutía.
Acabo de ver que en la hoja siguiente a la nota de Maradona, unas palabras blancas y grandes anuncian un químico que aumentan el volúmen del pene. Mi instintiva respuesta fue un "já" sin sonrisas ni muecas de asco. Cada día se descubre algo nuevo. No voy a criticar al diario que subió esa nota ni a los periodistas y editores que se encargaron de redactarla y encuadrarlo. Tiempo atrás criticaba mucho a tales profesionales, ahora que estudio Ciencias de la Comunicación aflojé un poco. El periodismo puede ser tan subjetivo como la literatura porque, al fin y al cabo, siempre va a tratar de opiniones.
Volvió a pasar el vendedor de facturas y el estómago me suena. Está comenzando a hacer frío, el Sol ya se está escondiendo. Como te dije, la persona que esperaba no apareció - de hecho, nunca le llegó el mensaje que le envié -. Atardece muy temprano en invierno, el día se vuelve tan corto. Detesto el invierno, extraño, lo detesto fervientemente. Odio el frío, mi nariz roja, viajar a todos lados con tanta ropa que parezco un iglú con patas, los temblores que soy incapaz de controlar, esas noches que el frío arma todo un complot para que recuerdes cuán sola estas y tengas que recurrir, como último recurso, a veinte frazadas que te hagan de pareja. El frío es, simplemente, una mierda.
Creo que tengo que dejarte, acaba de llamarme una amiga diciéndome que ya está en camino a mi casa y yo estoy lejos de estar allí. De todas formas la huida del Sol ya estaba desanimándome, y escribir con frío es algo que jamás podré hacer - al menos frío externo, con el interno he creado algunos de mis mejores escritos -.
Así que me despido, extraño. Espero que algún día tenga el placer de conocerte y saber quién eres, aunque hoy por hoy podrías ser cualquier persona del mundo.

Te deseo el mejor paso por la vida - nadie desea eso, no sé por qué -.
Hasta nunca, posible,ente.

Otra extraña más.

15 de julio de 2015

Carcelero

Lo peor de todo es que me entiende; a veces preferiría que sólo se diera vuelta y me abandonara con un insulto en la boca. Sería más sencillo de esa manera. Tomaría ese tren que nos separa y allí permanecería, en la distancia. No se confundan, no es su partida lo que deseo. Quisiera que me despierte cada mañana con un mate en mano y un beso que desde su boca se haga reclamar. Pero a veces - un a veces mentiroso que se está volviendo siempre - los deseos no son lo que prioriza en la cabeza de las personas. Al menos a mí, eso no me pasa. Estoy haciendo un viaje en el que, desde mi punto de vista, las esperanzas son el barro que se junta en el cordón. Un barro denso y sobre todo pegajoso, que una vez que atrapa tus pies no te da nada más que cárcel. Soy prisionero en el medio de la libertad, y vos, mi amor, mi dulce carcelero.