- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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24 de marzo de 2015

Honey, now.

No te asustes, mi amor, si ves que en algún momento me pierdo. Es que vivo para encontrarme, y cada tanto relato en mi bitácora las anécdotas de mis viajes internos. No es una odisea agradable, los recuerdos son dolorosos y para llegar al final, tengo que cuestionarme todo lo que me rodea. Eso te incluye. Me verás con dudas, ensimismada, silenciosa, solitaria. Te alejaré, pero no será mi verdadera intención. Luego, todo volverá a la normalidad. Y verás en mis ojos el brillo claro del amor que te profetizo.

No te asustes mi amor, si ves que en algún momentos mis ojos son opacos. Ya encontraré el camino devuelta a tus brazos.

15 de marzo de 2015

Menos es mejor

Cerrarse a los problemas como temporal solución para un asunto que no puede cerrarse. Distracciones, silencios, enojos sin motivos, desgano: puntos finales de una misma oración que comienza relatando un nudo. Aprendí - pero ya he olvidado - la manera para desviar los conflictos, para evadirlos como si se pudiera. Al menos por un tiempo, al menos hasta que no quiera explotar. No sé cuándo ni cómo pero deseché de mi memoria esa estrategia. ¿Cómo pude hacerlo cuando era tan útil? Ahora sólo pienso que sin el vómito de los traumas cotidianos me perdería de muchas desgracias. Nadie puede juzgarte sin saber qué te aqueja, nadie puede victimizarse, y nadie deberá dejar de lado sus propias preocupaciones para escuchar las tuyas, que pueden alcanzar un nivel de insistencia atroz. Nadie creerá que ocupas toda la atención del mundo, nadie te castigará. Mientras menos sepan, mejor. Mientras menos sufras conscientemente, mejor.

12 de marzo de 2015

Ahora sé que al demostrar quien realmente soy, gran dolor podría causar.

4 de marzo de 2015

Paralizada por la paradoja de nuestra vida, que cuando era un demonio de Tasmania se te ocurría pedirme paz, pero cuando era más calma que un río silencioso, querías guerra y revolución. Verdad escupida por tu mente, y no por tu boca, que pides de mi lo que no obtienes, pero deseas todo por igual. Aunque quizá, en el momento equivocado.
Y entre un análisis y algo más
comprendí que te amo por dos razones
porque me iluminas las peores miseras
y aún así me soñas cada fibra.


vaso de agua salada

Que te duren los sentimientos sean buenos, malos, o ambivalentes, que la furia mutada en un torbellino te enrede en sus latigazos de viento y sólo te encolerice más, que un tsunami te robe la energía - y con ella las sonrisas -. Estás ahogándote en un vaso de agua salada cuya altura alcanza tu tobillo. Y ese agua son tus lágrimas. Que las piernas se bamboleen de atrás para adelante, que los párpados caigan pesados sobre tus cuencas oculares, pero vuelvan a alzarse antes de entrar en contacto entre sí. Las gotas caen a pesar de que no llueve, pero el cielo nublado, traicionero signo de depresión, sólo alimenta el desagote de alegría. Una carcajada sonará de fondo como heroína en medio de la tormenta, pero un rayo repentino y cizañero destruirá cualquier atisbo de esperanza.

Los párpados caen, el torbellino que enfurece, las piernas inquietas, las gotas que caen pero no desde el cielo. Vos y yo y nuestro propio vaso de agua salada donde morir.