- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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28 de abril de 2014

Revelación

Yo quería decirle que era mi mundo entero, que dominaba mis sentidos, que soñaba con sus ojos cada noche. Quería confesarle cuánto de su voz robaba mi aire, todas las veces que su sonrisa contaminó mis intenciones, acobardándolas, echándolas atrás. No he dejado de dar pasos en el camino equivocado.
Ella sólo atinó a reírse de mi cuando, entre balbuceos, se dio cuenta de mi verdad. La vergüenza me envolvió como un torbellino, desvíe la mirada, bajé el mentón, y deseé que la tierra me devorase. Con cuidado casi burlesco, alzó mi rostro con sus dedos finos, y aún con una sonrisa plasmada me permitió ver una pincelada de la pintura de su vida. "Yo no amo, y nunca lo haré. Ésto que sientes es sólo una ilusión, y desaparecerá con el primer canto de la mañana. Jamás he creído en eso que burdamente llaman amor, si existe o no, no lo sé, pero sé que no es para mi."
Y ahí supe me había mentido. Ella siempre había sido quien guiaba nuestro destino, quien afirmaba saber lo que hacía y sentía. Pero en ese momento, en esas últimas palabras, comprendí que su vida era una mentira. Quizá hubo una duda en sus ojos intensos, o un temblor en su labio inferior. Quizá su sonrisa cargada de excesiva inmunidad fue la que la delató, o las palabras que eligió, pero ya no podía engañarme. Fue casi una revelación, sus recuerdos disponiéndose ante mi para revivir junto a ella su pasado. Y se desnudó sin darse cuenta, y me mostró lo peor de sí.

Entonces la besé. Si iba a amarme o no, si mentía o no, no lo sabía, pero aunque aquel fuera el último o el primero de muchos otros besos, sería el que más recordaríamos.

24 de abril de 2014

Pequeñas satisfacciones.

Elegir el momento correcto para hablar,
y las palabras justas que decir.
Respirar el aire puro del campo,
y bajo la sombra de un árbol leer.
La música adentrándose en mi pecho,
y el agua caliente cayendo tras mi espalda.
Sacar a la niña que tengo guardada,
hacerla convivir con mi mujer interior.

El aroma a chocolate en la ropa,
tu boca en mi boca,
y tu presencia en el colchón.
La luz filtrándose por la ventana,
que me despierte cada mañana,
que su calor se confunda con tu calor.

La sinceridad dominando el mundo,
las muecas como método de comunicación.
Las miradas siendo los mejores amantes,
las sonrisas, amores de estación.
El bullicio quedándose en silencio,
el silencio descascarándose en ruido.
La paz adueñándose de los transeúntes,
que no consiguen paz en ningún sitio.

Prepararte un café por la mañana y
antes de ir a trabajar,
respirar tu aroma una vez más.
Permanecer en tu piel con un beso,
en tu mente como un recuerdo,
y en tu corazón con un te quiero.

El Sol golpeteando mis mejillas,
y una brisa que no me vuele la falda.
Las risas ajenas instalándose en mi alcoba,
para recordar que aún reina la felicidad.
Perderme en la broma de una anciana,
sonreírle a Francisca, que sus ojos habla.
Desaparecer en el rostro de algún hombre,
y volver ante el llamado de la cotidianidad.

Quiero verte de nuevo,
y cuando la Luna flote sobre el techo
tocarte y alcanzar el cielo.
Murmurarte al oído secretos,
palabras que sólo tu entiendas,
y desmayarnos tras las últimas caricias.

22 de abril de 2014

Antes que el Sol cuelgue sus alas.

Decime que ves cuando me paro frente a vos
qué refleja el espejo de tus ojos.
¿Ves alas tras mi espalda?
¿Ves una aureola sobre mi?
No hay en mi espejo
una visión angelical.
Sólo yo, mis ojos,
y una sonrisa de fácil inestabilidad.
Podría decirte qué es
lo que me gustaría ser:
una guerrera sin armas,
que usa la valentía de sus palabras.
Una mujer de paso firme,
que no pierde la inocencia
la voz suave y brillante
que martille tu cabeza.
No sé lo que soy,
si soy de vos, si sos mio,
si en el canto nos perdimos,
si entre miradas nos quisimos,
si en silencio nos vimos,
o si entre besos existimos.
Volaré si me lo pides,
te llevaré al cielo conmigo.

Portarse mal.

El grito de justicia que no se escuchó
me declaré culpable de pretensión
pretensión de verdad,
de respeto y de bondad.
El guardapolvo con polvo
hecho harapos.
Oídos sordos, dolor,
violencia y temor
de ellos, no nuestro
miedo transformado en poder,
en actos inhumanos,
en sueños rotos.
Nombres secuestrados,
violados, y asesinados.
Creencias picaneadas,
tu aprendizaje boicoteado,
secuelas que no se fueron
y no se irán.
Cicatrices en la Memoria Nacional.
Voces calladas que jamás
pero jamás volverán a hablar.
Voy a decirte la verdad, compañero
de haber estado allí
también me hubiera "portado mal".