- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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27 de mayo de 2013

Ya no existe el tiempo.

Todos necesitamos un suspiro de alivio, un respiro que inspire un poco de serenidad. Vivimos atareados, palomas inquietas dejando huellas en la acera. No nos tomamos el tiempo necesario para ser felices, para contemplar la simpleza a nuestro alrededor y admirarla. No tenemos tiempo, lo urgente se vuelve lo primordial. Lo necesario pasa a un segundo plano. Ya no respiramos, somos robots con cerebro, y un corazón que con el pasar de los días se amecaniza un poco más.

No disfrutamos, no reímos, no vivimos. Somos máquinas en funcionamiento, títeres sin titiretero. Nos sentimos controlados incluso aunque nadie nos controla. Damos vuelta a la tuerca de la perfección tres veces por día, pero la rueda gira, gira y se destornilla sola, como un reloj sin agujas. Una tuerca es un reloj y un reloj, ¿qué es? ¿Para qué sirve? Me pareció oír una leyenda acerca de eso, pero probablemente ahora sea una mentira arrojada junto a un basurero. Ha desaparecido, un mito al que la humanidad deja de lado. Ya no existe el suspiro de alivio ni el respiro de serenidad, ya no existe el tiempo.