- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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29 de enero de 2013

Nothing's alright.

Seguís ajustando la tuerca de tus defectos, para que no se escape ningún tornillo y la máquina de tu vida desencadene una vorágine de desastres. Tu tiempo libre se basa, básicamente, en pensar en vos misma, tus defectos y tus errores, tus trastabilladas, tropezones y caídas. Estoy harta de caminar sola sobre la cuerda floja, con los pies descalzos y sin compañía. La confusión me exaspera, no saber si tengo que cambiar o no, si tengo que continuar intentando ser mejor. Pero nunca voy a ser suficientemente buena para nada. Aunque me duela admitirlo, no puedo ser perfecta, e incluso ahora, sabiendo que estoy equivocándome, estoy cansada de cambiar.

¿Será miedo al cambio? ¿No debería estar acostumbrada? ¿Estaré tirando a la basura la teoría de mi vida? ¿Por qué quiero ser perfecta? ¿Por qué no puedo comprender de una vez que la perfección no existe y que yo, soy yo? ¿Por qué nací de esta forma, tan testaruda y cerrada en determinadas cuestiones? ¿Por qué no puedo hacer mi vida como la quiero hacer? ¿Por qué no puedo parar de llorar?

I'm sorry, i can't be perfect.

1 de enero de 2013

Análisis general del 2012.

Me sorprende ver cuánto he cambiado. Comenzó un año nuevo y mi nueva yo recuerda a quien era hace doce meses atrás. ¿He cambiado para mal? ¿He madurado? ¿Acaso me he vuelto más fría? Los análisis personales me desquician un poco, siempre termino comprendiendo que por inercia uno cambia y ese "cambiar" no siempre es dar pasos hacia adelante. A veces es correr hacia atrás, correr en círculos viciosos y sin salida. ¿Qué ha sucedido este año? ¿Qué me ha hecho cambiar? ¿Qué le pasa a mi alma eterna a la cual ya ni le pregunto cada mañana como está?

He dejado de pensar tanto al respecto de todo. Siempre creí que era lo que necesitaba para no derrochar tanta lágrima en vano y para no morderme las uñas a causa de la desesperación. He dejado de pensar tanto y con ello un gran vacío me invade. Siento que siento menos. Esa sensibilidad y empatía que me caracterizaba ha disminuido y si bien agradezco no hacerme tanto problema por todo y no apenarme cuando no merece la pena, me llena de culpa. Siento menos, ¿siento poco?

Me he propuesto ser más atenta hacia mis afectos. Todo ese rollo de que demuestro mi cariño hacia los demás con acciones y no con abrazos, besos, cartitas, etc, ya ni yo me lo creo. Me consideraba una excelente amiga, siempre a la par de quien me necesitara. Ya no me siento así. Creo que me obsesiono tanto con determinadas cosas que dejo todo lo demás de lado. No sirve, de hecho he perdido el favoritismo que las personas tenían hacia mi y, como típica persona que quiere ser la mejor en todo, esto duele un poco. Aunque diga que me gusta cómo soy, decepciona ver cuando mis allegados recurren a alguien más en ves de a mi.

Todo el puto año sin escribir más de diez hojas decentes. Falta horrible de inspiración. Eso también me produjo un gran vacío, esa sensación de necesitar más, de que algo te supo a poco. Ni siquiera he leído como en otros años solía leer, necesito algo que me marque. Sea de la rama literal o no, un poco de acción en mi vida antes de que me acostumbre a la triste y aburrida rutina.

Las personas llegan y van a nuestra vida en un chasquido de dedos. Cuesta mucho dar y conseguir confianza, pero ésta desaparece de un segundo a otro. Sino aprovechamos lo que tenemos, se irá antes de que podamos parpadear. A veces uno vive con la mente cerrada, juzgando y despreocupándose por todo lo que tiene, sólo cuando lo pierde comprende que equivocado está. Hay personas importantes en nuestra vida, quizás creemos que siempre estarán allí y sólo cuando se van entendemos que no va a ser así. Debemos dar todo de nosotros aunque muchas veces seamos egoístas. Debemos corresponder todo lo que se nos da.

Fue un año pobre de pensamientos filosóficos. A fin de año siempre rescato una cantidad importante de comprensiones que hago sobre la vida, y si bien tuve revelaciones sobre varias cuestiones en general, no me siento realizada. Creo que ese es mi problema principal, no me siento realizada en lo que fue el 2012. Siempre digo que no hay "años de mierda", todos tienen buenos y malos recuerdos, sólo que uno tiende a ver los peores porque son los que más afectan; recibimos la alegría y la belleza con poco anhelo, se supone que debe ser lo justo y entonces, cuando llega, no nos llama tanto la atención. En cambio las tragedias, sólo por ser injusticias y una fuente perfecta para quejas, son las que más hacemos notar.

Puedo rescatar algo de este año. Lo rescataría con mi vida si fuese necesario. Esto que surgió de un momento a otro, esto que no esperaba y llegó para abrazarme se llama amor. Conocí el amor y nadie podrá decirme que lo que siento es falso o apresurado, ni siquiera aunque yo misma he dicho que a mi edad es imposible. No diré locuras ni mentiré, me ha costado acostumbrarme a la idea de tener novio, en particular ahora que la emoción de los primeros meses se fue. Él es perfecto y lo amo, pero nadie dijo que amar sería fácil y menos cuando soy una despistada de la vida que no sirve para estar detrás de alguien constantemente, y a la que las muestras de cariño sólo le gustan determinados días del mes. Es difícil amar cuando una es tan complicada, pero se puede. ¿Cómo no se va a poder cuando tu compañero es tan dulce y comprensivo, cuando sabes que nunca te va a fallar o a decepcionar? El 2012 fue un año extraño, pero en todos estos meses pude aprender algo del amor, y por eso llamaría a este año como la época de descubrir el amor y todo lo que eso conlleva.

Así que, creyendo que no tengo nada más que decir de este año, me despido formalmente. Te digo adiós, 2012. Trataré de que los errores que haya cometido contigo sean resueltos y que las buenas acciones se mantengan en pie. Te despido y paso la hoja de un capítulo terminado. Chau Tatiana del año anterior, comenzaré con un alma eterna renovada.

Hola, ¿qué tal? Soy la Tatiana del 2013, no se preocupen por mi grado de demencia, cada palabra que escribo agranda mi locura y por eso amo escribir. La demencia me cura cada herida. Espero el cambio de lo malo en mi y la permanencia de lo bueno. Deseo que el amor me rija y que nadie me abandone. Pretendo agrandar mi corazón, extender los límites de mi alma y elevar la comprensión de mi mente. ¿Serán demasiadas metas para un solo año? Bueno, vamos a ver.