- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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19 de diciembre de 2012

Mi yo de antaño.

Observo mi reflejo en este sucio espejo que me muestra una imagen que no corresponde al día de hoy.  Me veo a mi misma con dos años menos, con una madurez menor y el cabello más largo. Mi piel es llana y mi corazón más grande pero está más cerrado. Mi mente va más rápido que ahora y mi espalda no me duele. Mi desinterés casi no existe y el miedo al amor está en su auge, me sorprende ver cómo se han derrumbado esas dos paredes actualmente.
En esta imagen ficticia estas a mi lado, sonriendo también con el cabello largo, con los ojos redondos y la sonrisa intacta. Pegadas una a la otra, inseparables. Idénticas. Observo a mi lado, en mi carne y hueso y en tu lugar hay un vacío que hiela y una brisa que estremece cada sentido.
Aprendí a acostumbrarme a chocar contra tus barreras, ya no me duele sino que lo asumo con serenidad. No puedo obligarte a nada, no perdonarás mi error y viviré con esa culpa. Yo me equivoqué y no supiste entender. Supongo que es lógico, pero aprendí ya a no hacerme tanto drama y a respetar tu decisión en vez de presionarte a tomar una elección de mi conveniencia.

Eso sí, esa imagen en el espejo jamás dejará de estar dentro de mi, por eso jamás olvidaré todo lo que vivimos y el sentimiento que alguna vez te tuve. Estarás en mi corazón siempre, como una cicatriz que deja moraleja. Ahora sé cuánto dolor da perder a un amigo, ahora sé cuánto hay que cuidarlos. Y espero que ahora sepas, también, que nunca voy a dejar de estar para vos a pesar de todo.