- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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16 de octubre de 2012

Juicio final.

El día del juicio acercándose en la oscuridad de la noche, rodeando la superficie de su contextura mesuradamente, como una ameba. Libertad asfixiada por un nylon sujeto, el miedo que crece como ladera de montaña. Falta el momento donde todo colapse, expectativa constante al acto atroz.
Los nervios insulsos, sordos, que llevan a movimientos equívocos. Temblores, sustos, desesperanza.
La luz se ha ido, y no volverá. Azotado por el destino herido profundamente. No existen casualidades, el espejo se rompió, y la sal cayó. No existen casualidades. Mala suerte, adiós.