- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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25 de mayo de 2011

El juego de la vida es una partida perdida.


¿Será así? ¿Existirá, en un futuro no muy lejano, algún complejo de soledad en mi mente? ¿Algún trauma por no comprender las situaciones vigentes? La vida es una mierda a veces, está confirmado. Yo siento que necesito, necesito quizás algo más de lo que tengo. Pero no es de extrañarme, uno jamás está conforme con lo suyo, uno siempre quiere más. Aunque ese más sea difícil de adquirir, y que ante las quejas sonemos egoístas, ciegos. Ante mis quejas, yo no quiero ser egoísta.

Quizás por eso es mejor callar y ya; de por sí el drama fluye por mis venas, y no quiero hacer que aumente, como el azúcar en la sangre. Quizás no debería haber explotado, estallado. Llevo una bomba dentro de mí, sin pantalla que diga cuántos segundos quedan, incógnita. Es la tensión de destrozarme la que me aflige, el pánico escénico a la realidad. No soy de nadie, y nadie es mío, creo que voy creando una burbuja a mi alrededor de la que sólo sale lo superficial, pero los asuntos pendientes quedan junto a mí, espiándome, hablándome en susurros como tortura.

La música me inspira, es mi musa igual que la de muchos otros. Me fascinaría decir que me alegra, que me torna inteligente y razonable, más no es así. En su defecto, me apena aún más de ser posible. Pero está bien, no necesito otra cosa que sumergirme hasta el fondo en lágrimas para poder salir a flote. Hay una frase que dice: “tomate cinco minutos para hundirte en tu propia miseria: conócela, abrázala, descártala y sigue.” Es de una película, y aun así, por más efectos y dinero que tenga encima, es muy real y profunda si la piensas bien. Nunca pregunté si dicha película se basaba en un libro, por aquella frase debe ser muy probable que así sea.

Entonces, con ese estandarte pegado a la frente, la única opción es ser víctima de los secretos más horribles de nuestra propia pena para poder superarla. Hay que escucharla, cuando es sincera y no orgullosa, sólo entonces vas a poder dejarla atrás y recordarla, en un futuro, como una lejana enemiga, después de todo, hay que ser valiente para sincerarse y esperar certezas de un amigo, pero hay que tener aún más coraje para esperar lo mismo de un enemigo.

Yo no me conozco, tú no me conoces. Nadie conoce a nadie en este mundo de mentiras. ¿Qué es la mentira? ¿Cuándo sabe uno si alguien miente o dice la verdad, cuando ni  siquiera el otro está seguro de ello? Viajar, no conozco mejor remedio para los males. Debería borrarme el nombre, la identidad, comenzar un camino en mi interior, una travesía marina, una aventura por los aires. Una odisea que no dure más de cinco minutos, donde los libros se abran y sus palabras surjan en el aire como si de polvo se tratase. Y que se revelen, dando a conocer la más puritana y dulce verdad de mi vida, que se dejen leer con tranquilidad, con premura, con obediencia y rebeldía. Al cumplirse los segundos exactos, yo ya podría comprenderme,  superarme, dejar atrás esa época de tristeza que tan lejana parecerá ser. Hay que intentarlo, no se te hurta nada intentándolo. Y si no funciona, y si te ves jugando la misma ficha de nuevo, la misma partida, sin avanzar un casillero… algo en esos cinco minutos falló, quizás un segundo más, quizás uno menos. Todavía hay tiempo, tiempo para sacar un seis en el dado y consagrarte victorioso en el juego de la vida.

J.B. (No son los Jonas Brothers)

James Blunt, sos hermoso. Te amo <3.


19 de mayo de 2011

Fuego contra fuego.

Acarició su mentón con la yema de sus dedos, un contacto apenas perceptible, sólo un escalofriante roce. Sus labios acariciaban los suyos con paciencia y delicadeza, serenidad extrema. Ella sentía flaquear sus piernas ante la cotidianidad del otro, sintiéndose ella tan nerviosa ante sus actos. Los edredones se inflaban y desinflaban bajo el peso de ambos; estaban sentados en un lateral de la cama, él abrazaba su cintura y ella, sentada a su lado, enredaba sus dedos en su cabello con premura, con nerviosismo digno de alguien tan infantil. La puerta se abrió de golpe, ella se separó con el rostro compungido y sonrojado, avergonzada. Él miró al recién llegado con cara de pocos amigos, lo fulminó con las cejas en alto y sin decir una palabra le indicó que se retirara cuanto antes con un sencillo movimientos de labios. El ajeno sonrió, casi cómplice, despidiéndose con un saludo militar para luego cerrar la puerta con la misma rapidez con la que había entrado.

- No debiste echarlo así... - el susurró salía dulce de sus labios, compasivo. - Ya, ven aquí - reclamó él con una sonrisa afectuosa dibujada en el rostro, deseoso de más. Ella se divirtió con ese gesto apresurado, ansioso, y acomodando un mechón de su cabello castaño tras la oreja, rozó sus labios con femineidad. Eso lo hacía perder la cordura, eso demostraba que tenía enfrente un único espécimen de mujer. Mordió su labio inferior con los ojos brillando de provocación, y sin soportar tanta clandestinidad junta, el muchacho se hundió en sus labios mientras sentía la piel de su espalda cálida bajo su amplia mano de hombre, fuego contra fuego.

16 de mayo de 2011

Crímenes perfectos.

La moneda cayó por el lado de la soledad, y el dolor.
Todo lo que termina, termina mal, poco a poco. Y si no termina, se contamina más; y eso se cubre de polvo.


14 de mayo de 2011

Partida de billard.

Nunca se había tratado de algo tan simple como un encuentro clandestino en un bar; en sus recuerdos, siempre había sido tan complejo como una partida nocturna de billard, rodeada de cervezas y miradas sobrantes.

13 de mayo de 2011

Ordenanza de prioridades y fastidios.

- Harta de explicar situaciones que vienen mal desde hace meses, y que encima me vean como la mala.
- Harta de no cambiar en los aspectos que realmente quiero; personalidad, ¿y si nos ponemos las pilas?
- Harta de comenzar el cambio y que dure dos días, siempre por algo, siempre un kilombo.
- Harta del colegio y que me clausure la vida social.
- Harta de no medir lo que realmente debo medir y valorar, o mejor dicho, ya que lo valoro, demostrarlo.
- Harta de no salir SOLA con mi mejor amigo.
- Harta de salir en grupo y que no sea devuelto.
- Harta de las enfermedades, los dolores, etc, etc.
- Harta -yfascinada- de los mundos de fantasía.
- Harta de no poder reírme de mi misma y no bancarme UNA joda.
- Harta de pelear con las personas que más amo.
- Harta de no ponerme en la carne de mi mamá.
- Harta de estar enamorada de mi papá.
- Harta de no ver a los Escalada'guys.
- Harta de ver pasar los días y que la ansiedad sube y baja como picos de un gráfico.
- Harta de irme a dormir a las dos de la mañana.
- Harta de planificar cambios y no lograrlos.
- Harta -por primera vez en mucho tiempo- de ser mujer y todo lo que eso lleva.
- Harta de sentirme fracasada y de ser insegura.
- Harta de estar escribiendo todas estas negatividades.
- Harta de ir en contra de lo que amo.
- Harta, harta, harta.