- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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21 de noviembre de 2009

Y despues me dirán que vuelvan a gritar, sólo por seguridad.

El problema es la unica manera de caer, caer.

¿Por qué? No tengo idea.
Decis que es tu forma de ser, pero yo no entiendo cómo alguien con tantos valores aprendidos a lo largo de su vida como vos, puede decir tantas estúpideces y lastimar tanto en menos de unos minutos.

Me duele, ¿No te das cuenta? No, al parecer no. Tu mente cerrada, tu terquedad. Después te quejas de mí, papá. Pero entende que no es fácil, no es fácil luchar conmigo misma y con vos al mismo tiempo.

Entonces, cuando me reproches defectos mios, que tenemos para rato. Cuando me reproches que salgo mucho, que no hago cosas en la casa, que soy una cerrada, entre muchas cosas más, te voy a decir lo mismo que vos a mi. "Yo soy así, si te gusta bien y si no, no." Y quiero ver tu reacción, para que veas que feas que son las excusas.

Y no quiero oirte quejar de eso, de que vos podes decirlo y yo no. Y esto va más allá de que me considero lo suficientemente grande y responsable para mi edad, como para no decir lo que pienso cuando lo defiendo a cuerpo y alma, y se que no es totalmente ilógico.

Lo peor de todo, es que cuando escribo esto no se si abrir la puerta del comedor y abrazarte, o decirte que no podes ser tan mala persona de haberme dicho eso. Porque las palabras duelen, más de lo que parecen.

Creo que ya te vas a dormir y vas a pasar por mi pieza para saludarnos.
No quiero volver a pelear, papá.