- Arde tu corazón donde el espanto hiela -

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16 de septiembre de 2009

Muerte mentirosa.

Sequedad en la sangre,
que deshidrata la vida.
Secuelas de un homicidio,
grabadas en las huellas del rencor.
Porque, si pierdes algún día,
y la partida no vuelve a comenzar
llama al señor asesino.
Del sufrir te sacará.
Y en la soledad de la muerte caes
dónde todo es oscuro y negro.
Dónde no hay esperanzas,
ni voces, ni sueños.
Y no funcionas, no sirves.
Inanimado estás, inútil.
Tu cuerpo esta vacío.
No! No tienes ni cuerpo.
Te degradas entre el oxigeno,
partiendote y dividiendote
en mil pedazos.
Sientes gritar un poco más,
sientes la muerte en ti.

"Adiós a la vida,
adiós al amor".
Dices, olvidado.
Pero notas que tu voz,
retruena entre el silencio.
Estas vivo de nuevo,
la mentira era mentira.
Y la mente, miente.
Y tú le creiste.
No existe la muerte,
¿O si existe?
¿Quién lo asegura?

Yo no.

5 de septiembre de 2009

Máscara

Yo tengo una máscara.
Yo tengo una máscara sin nombre.
Yo tengo una máscara extraña.
Yo tengo una máscara sensible.
Yo tengo una máscara que es amiga.
Yo tengo una máscara risueña.
Yo tengo una máscara alegre.
Yo tengo una máscara que quiere hacer lo correcto.
Yo tengo una máscara con miedo a las despedidas.
Yo tengo una máscara que me hace llorar mucho.
Yo tengo una máscara que antes era completa.
Yo tengo una máscara que sufrió cambios.
Yo tengo una máscara la cual ahora, esta cortada.
Yo tengo una máscara casi bipolar.
Yo tengo una máscara tonta e ingenua.
Yo tengo una máscara a la cual tome cariño.
Yo tengo una máscara que sufrirá una transformación.
Yo tengo una máscara que es cría, por más que quiera ser grande.
Yo tengo una máscara igual de indefensa, que de poderosa.
Yo tengo una máscara extraña.
Yo tengo una máscara sin nombre.
Yo tengo una máscara.

Y la máscara soy yo.